Influencia del inglés en el discurso económico

May 6, 2017

En la actualidad el inglés juega un papel muy importante como vehículo de comunicación en el ámbito de la economía y las finanzas. El peso político de Estados Unidos, la globalización y el desarrollo de las nuevas tecnologías son algunos de los factores que explican esta condición de lingua franca del inglés. Palabras como hedge fund, crowdfunding, business angels, startups o rating se consolidan con fuerza no solo en el discurso económico utilizado por los especialistas sino incluso entre los periodistas.

 

Las lenguas son vulnerables, pero el discurso económico lo es todavía más. ¿Dónde está el límite de esta vulnerabilidad? ¿Cuántos neologismos es capaz de soportar una lengua? Desde mi punto de vista, y en el caso del discurso económico, el límite de vulnerabilidad no se debe fijar en el número de anglicismos presentes en el discurso, sino en las consecuencias que la influencia del inglés tiene en el comportamiento lingüístico de los usuarios de este lenguaje, es decir, los economistas y en menor grado los periodistas. ¿Qué hace que los economistas prefieran el término en inglés al equivalente en español? Coexisten varios factores, muchos de carácter lingüístico pero también, y cada día más, de carácter social.

 

En primer lugar la imprecisión del discurso económico en español, la coexistencia de varios términos para denominar un mismo concepto, cuyo origen es normalmente el inglés, hace que el discurso sea menos eficaz. Se encuentran documentados hasta cinco términos para el anglicismo hedge fund: “fondo de cobertura”, “fondo de inversión”, “instrumento de inversión alternativa”, “fondo de alto riesgo” o “fondos de gestión libre”. Los economistas prefieren utilizar el anglicismo hedge fund para evitar malentendidos y garantizar un entendimiento entre ambas partes. La variedad denominativa también está presente en el término securization, que en español presenta las siguientes variantes: “titulización”, “titularización” y “securitización”, y ha llevado incluso a traducciones completamente erróneas. En inglés, uno de los significados de security es “título”, pero en español “securitización”, una de las tres variantes, no tiene ningún sentido. Aunque no es la más utilizada, esta denominación existe y no tiene ningún significado en español, el término que más se adecua a la lengua española sería el primero: “titulización”.

 

Además, en muchos casos, la traducción de una cantidad considerable de términos procedentes del inglés acaba derivando en sintagmas mucho más complejos y, por lo tanto, por motivos de economía lingüística o por dar más transparencia al término se recurre al préstamo directo del inglés. Este mismo fenómeno lo podemos ver reflejado en el ejemplo antes mencionado del “crowdfunding”, que en español ha derivado en sintagmas como “plataformas de financiación participativa”, una expresión mucho más extensa que puede ocasionar problemas de entendimiento.

 

En los últimos años se ha venido desarrollando un fenómeno que no solo es propio del ámbito económico sino también de ámbitos como la moda o la tecnología. Los expertos recurren al término en inglés aun teniendo una alternativa en español porque quieren mostrar cierto grado de conocimiento o bien, porque el término en inglés está más de moda. Por ejemplo la sigla CEO (Chief Executive Officer), que tiene un equivalente en español: “presidente general”. Este anglicismo en un principio utilizado por los economistas ha sufrido un proceso de expansión y ahora lo podemos encontrar en la prensa o incluso en el día a día de empresarios.

Pero, quizás, el alcance real de todo esto lo podemos ver a través de diversos errores de traducción fuertemente consolidados en la lengua meta. Por ejemplo, el concepto de “paraíso fiscal” proveniente del término en inglés tax haven. Haven significa “refugio”, no “paraíso”, que sería heaven. Se trata de un concepto arraigado no solamente en la comunidad experta sino también en la prensa. De hecho, si lo pensamos bien, la imagen de protección del dinero y evasión de impuestos que denota el concepto de paraíso fiscal es mucho más representativa a través de la denominación “refugio” que no la representación de “paraíso”, que denota un lugar bello y agradable.

 

En definitiva, que el inglés influye en nuestra lengua no es algo nuevo. Las palabras se crean para denominar los nuevos conceptos que van surgiendo, muchos de ellos procedentes de Estados Unidos. Evidentemente la presencia de neologismos en una lengua, en cierto modo, es algo positivo puesto que demuestra que nuestra lengua está viva, que entra en contacto y convive con otras lenguas. Pero en lo que respecta al comercio internacional, nuestra lengua no es la protagonista cuando viaja a Wall Street, ni cuando toma café con un inversor japonés o compra acciones de una empresa londinense ni tampoco tiene el protagonismo en el Parlamento Europeo. Quizás este sea el origen de esa vulnerabilidad de la que hablaba.

 

Os dejo el enlace completo de mi investigación sobre este tema por si queréis saber más sobre este tema 

 

https://repositori.upf.edu/bitstream/handle/10230/23137/Frances_2014.pdf?sequence=1

 

 

 

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